Descripción:
El cambio climático impacta de manera desproporcionada a las mujeres indígenas, cuya subsistencia depende directamente de los recursos naturales. Tradicionalmente encargadas del cuidado de hijos, personas adultas mayores y personas en situación de vulnerabilidad, enfrentan una carga aún mayor cuando la escasez de agua y alimentos —agravada por la crisis ambiental— profundiza las desigualdades sociales y la pobreza en sus comunidades. Esta precariedad las obliga a emigrar de sus territorios ancestrales, generando desplazamientos forzados con consecuencias como el aumento del estrés familiar, la violencia intrafamiliar y la inserción en entornos urbanos con trabajos mal remunerados y condiciones laborales inseguras. Además, su acceso a educación y salud suele verse severamente limitado, exacerbando su vulnerabilidad. A ello se suma la ausencia de políticas públicas que prioricen sus necesidades, dejándolas sin redes de apoyo frente a una crisis en constante agravamiento. Pese a este contexto, las mujeres indígenas poseen conocimientos tradicionales fundamentales para el diseño de estrategias de adaptación y mitigación climática. El cartel incorpora la perspectiva del ecofeminismo, corriente que denuncia cómo, en sistemas patriarcales, todo lo asociado a lo femenino —incluida la naturaleza— es objeto de explotación y vulnerabilidad. Este enfoque visibiliza el vínculo entre la opresión de género y la degradación ambiental, y exige soluciones al cambio climático basadas en la justicia social y de género. Visualmente, el diseño utiliza la simetría para transmitir equilibrio y armonía, reflejando la lucha de las mujeres indígenas por la equidad frente a un modelo excluyente. Nota: La representación del color en el cartel corresponde a la concepción de la diseñadora y no necesariamente a la de los pueblos indígenas.